¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? Son de las preguntas más difíciles que sin embargo pocos se hacen.
Suena tu alarma despertador, abres los ojos un tanto acelerado. Acto seguido, quedarte al filo de la cama mientras observas tus pies tratando de conectar tus sentidos con las sensaciones que te ofrece la misma existencia.
Te das una ducha, cepillas tus dientes, te arropas, desayunas y vas camino a tu empleo ya sea en transporte público o tu propio vehículo. Sin embargo, a veces te preguntas ¿esta es la vida que quiero? ¿Yo estoy eligiendo la vida que quiero o solo estoy sucumbiendo a estímulos programados por la sociedad? ¿Realmente las acciones que ejecuto son mías?
A veces ¿no sientes que algo está mal? Como si en un sistema informático de bucles estuvieramos viviendo. Como una especie de programación que se ejecuta de forma tan sutil pero a su vez imponente de la cual no puedes escapar.
Incluso la programación es tan arraigada de generaciones pasadas en la sociedad que ante una situación que implique emociones sólo sucumbes ante ellas y nunca te das el regalo de poder decidir si quieres estar molesto o feliz por alguna situación que se pueda presentar.
Es decir, alguien se aproxima a ti y te dice algo ofensivo y tú reaccionas de la misma manera sin poder detenerte y elegir una acción y saber que la otra persona solo está teniendo su guerra interior y que nosotros solo estamos de paso en su nivel de consciência. Por que si, al darle atención a sus ofensas es bajarnos a su nivel de consciencia. Tampoco digo que en una situación de peligro inminente alguien violento pueda hacernos daño sin activar nuestro instinto de supervivencia.
El punto es que no es lo mismo reaccionar a accionar. La primera viene de una programación y la segunda viene de la desprogramación de la primera. Es decir, si estamos conscientes de donde vienen nuestros impulsos más mezquinos nos damos el regalo de poder elegir e incluso que sentir en una situación adversa.
Desde un punto de vista más científico a lo que nosotros llamamos emociones para el cerebro no son más que químicos.
¿Qué pasa cuando comes tu comida favorita? Tu cerebro produce dopamina y esto lo interpreta como felicidad.
¿Qué pasa cuando tus finanzas están mal y no ajustas para tu alquiler? Tu cerebro produce cortisol y eso lo interpreta como estrés y ansiedad.
Basado en esto ¿imagina que pudieras controlar estos químicos? Pues te digo que si se puede y para ello necesitas esa desprogramación la cual se lleva acabo creando nuevos hábitos.
Hábitos como lo que comes, lo que lees, con quien te relacionas, que películas ves, que consumes y por cuanto tiempo en las redes sociales. Todo eso influye en ti porque todo lo que consumes es lo que programa tu realidad.
Miras el noticiero donde te dicen que es insegura la ciudad, te contagias de miedo y al otro día sales con esa frecuencia baja del cerebro por tanto cortisol y asumes que todo desconocido es una amenaza potencial lo cual crea un problema en tu visión de tu propia existencia.
Comes mal, mucha carne, mucha azúcar, un café todas las mañanas, fin de semana ingesta de alcohol y un de pronto padeces de obesidad o problemas diabeticos. Tu cerebro comienza a dejar de producir serotonina y caes en depresión. La misma que te dice "soy víctima. Pobre de mi. El mundo está en mi contra. Nadie me entiende" Cuando por falta de consciência tú te generaste dicha realidad.
Ser consciente de uno mismo es un arte. Un arte que pocos pueden llegar a conocer. Ser consciente te permite elegir tu realidad, te permite elegir que quieres consumir para poder crearte una realidad más sana.
Recuerda que el hecho de que algo se sienta bien no quiere decir que sea sano. Es decir, a veces hacer lo correcto no se siente bien.
Dejar esa pareja que solo te genera tristezas, esa soda que te trae problemas de azúcar, ese amigo que solo te invita a beber alcohol o incluso un progenitor que te detiene. Todo esto cuesta dejarlo, y cuesta mucho porque tenemos un apego a ello por el exceso de dopamina que refuerza el vínculo dañino como sistema de recompensa. Es como un círculo vicioso.
Ser libre y consciente significa poder elegir y con ello muchas malos hábitos y relaciones tendrán que partir. Pero te aseguro que no te vas arrepentir. El precio de ser uno mismo de forma consciente y libre es alto. Un precio tan alto que solo puedes alcanzar en tu propio cielo.
Si quieres verlo así. Tú cerebro es el mega procesador que te permite sentir la realidad de este magnífico mundo procesado por una fuerza desde su "computadora cósmica" Tú solo eres el jugador que está conectado al servidor y tienes el libre albedrío y la capacidad de cambiar la calidad y dificultad de tu partida. Solo recuerda, aquí no existen las partidas guardadas o checkpoint.